...y tuvieron que abrir tumbas para descubrirlo

...y tuvieron que abrir tumbas para descubrirlo

Si miramos estas imágenes podemos notar inmediatente las diferencias entre ambas esculturas:

En la primera, Jesús tiene una proporción extraña, unos ojos enormes y piernas cortas.

En la segunda hay realismo, se nos puede olvidar que está hecho en piedra y podemos ver hasta los músculos y huesos que habría bajo la piel.

¿Cómo fue que unos siglos los artistas descubrieron cómo era realmente el cuerpo humano?

Durante siglos, el interior del cuerpo humano estuvo "vetado" para la gran mayoría de la población.

No era común hacer disecciones de cuerpos, y gran parte del estudio de anatomía se basaba en lo que había escrito Galeno, un médico romano del siglo II, que había diseccionado principalmente animales.

Por otra parte, los artistas medievales no estaban preocupados de representar el cuerpo humano tal como es, sino que reflejar verdades teológicas más profundas.

¿El Cristo tenía los ojos más grandes? ¡Qué importa! Eso reflejaba la profunda vida espiritual de Jesús. ¿María había quedado con el torso pequeño? Lo importante es mostrarla junto al Niño Jesús.

Virgen románica

Pero para el Renacimiento, todo cambió.

Los artistas querían y necesitaban saber cómo era el cuerpo humano.

¡Era algo tan interesante, tan digno de admiración, tan necesario de representar en el arte!

¿Cómo iban a esculpir en piedra el cuerpo humano, si no sabían exactamente qué era lo que ocurría bajo la piel?

Pero había un solo problema...

No es cosa de llegar y abrir un cuerpo humano.

De partida, ¿dónde podrían encontrar uno disponible?

Y por otro lado, las autoridades religiosas y civiles no lo mirarían con buenos ojos.

¿Qué fue lo que hicieron artistas como Miguel Ángel y Leonardo da Vinci?

Detalle de el David de Miguel Ángel, 1504

En muchas ocasiones debían estudiar el cuerpo humano a escondidas.

De noche, ocultos por las sombras, se escabullían para poder sobornar al vigilante de algún hospital y poder diseccionar el cuepro de algún criminal ejecutado.

Tenían poco tiempo.

Debían actuar rápido.

Los cuerpos debían ser sepultados al día siguiente, y las horas en la noche no eran suficientes para estudiar cómo funcionaba un tendón específico, cómo calzaba un hueso con el otro, qué movimiento permitía hacer tal o cual músculo.

Pero esos artistas se arriesgaron.

Y plasmaron sus descubrimientos en su arte.

En el Renacimiento, las esculturas humanas cobraron vida: músculos tensionados, huesos que se apreciaban bajo la piel, venas latiendo, proporciones ideales, cuerpos equilibrados.

La escultura renacentista se vio viva, gracias al estudio de cuerpos muertos.

Y gracias a la audacia y valentía de artistas que lo arriesgaron todo con tal de entender el cuerpo humano.

Hércules y el Centauro Neso, Giambologna, 1599

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