"Saludos amigos", Disney, Hitler y Condorito
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La semana pasada les conté que me gustan las películas viejas.
¿Pero qué tan viejas?
Bueno, este domingo me instalé con mi familia a ver Saludos amigos, una película de Disney de 1942.
Hay muchos elementos que me interesan de una película así.
Primero: las películas antiguas suelen ser más lentas, sin una trama tan compleja –¡ideales para niños de 5 y 3 años!–.
Segundo: como las películas viejas no tienen que estar apuradas para continuar con la complicada trama, se pueden dar el lujo de tener laaaaargas escenas en que los personajes se persiguen, se caen y se golpean. Y eso es lo que quiere un niño de 5 y 3 años. No quiere una canción sobre "¿qué es lo que haré con mi destino ahora que me veo enfrentado a una encrucijada en la que potencialmente cambie el rumbo de toda la historia?". No. Quieren golpes y caídas.
Y por último, considero que las películas animadas antiguas son estéticamente superiores a muchas de las animaciones de hoy, que encuentro francamente horrendas. Opinión personal.
En fin. La película fue un éxito en mi familia.
En ella, Disney intenta mostrar 4 lugares de Sudamérica –el lago Titicaca en Bolivia, Chile y el Aconcagua, la Pampa Argentina y Río de Janeiro en Brasil– a través de personajes como el Pato Donald y Goofy.

Para poder hacer la película, Disney envió a un grupo de dibujantes, músicos y guionistas a una especie de gira por Sudamérica. Walt Disney en persona también viajó con ellos en 1941. Bailó cueca en Chile, probó el asado argentino y escuchó samba brasilera.
Pero en ese momento la empresa de Disney atravesaba problemas económicos. La expedición fue financiada en gran parte con préstamos federales de Estados Unidos.
¿Por qué Estados Unidos se daba la molestia de financiar a Disney?
Porque en realidad, no era solo una gira para hacer animaciones.
La verdad es que Estados Unidos veía con preocupación lo que ocurría en Sudamérica.
Varios países de la región simpatizaban con el régimen nazi en Alemania. En Argentina había movimientos importantes pronazis, mientras que en Brasil los movimientos fascistas ganaban popularidad, por ejemplo.
¡Estados Unidos no iba a permitirlo!
Para contrarrestar la expansión de las ideas fascistas en el contintente, el presidente Franklin D. Roosevelt ideó la Política del Buen Vecino (1933): con ella, Estados Unidos dejaría de comportarse como el "dueño" de latinoamérica, y comenzaría a mostrarse como un "amigo" o "aliado".
Esta política consistió en retirar tropas norteamericanas de países del Caribe, fomentar las relaciones económicas, y usar la cultura como herramienta diplomática.
Y aquí entra Disney.
La expedición de Disney no era solo por interés, sino que era una especie de misión diplomática y cultural: Estados Unidos se mostraba interesado en las culturas sudamericanas y demostraba su aprecio por ellas.
De este viaje se creó la película Saludos amigos (1942) y Los tres caballeros (1944).
Pero, ¿esta política le funcionó a Estados Unidos?
Sí. Mucho más que cualquier estrategia militar y política. La opinión de latinamérica hacia Estados Unidos cambió favorablemente y los sentimientos antiamericanistas se enfriaron por un tiempo.
Y quizá el resultado más importante fue que la región no se alió abiertamente con Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.
Otro resultado inesperado –relevante para mis amigos chilenos– fue que un caricaturista chileno, conocido como Pepo, quedó tan dolido por cómo había sido representado Chile en la película, que decidió crear su propia caricatura: Condorito (1949). ¡Plop!
Pero esa es una historia para otro momento.
