¿Ir a la guerra por un montón de 💩?
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Hay razones por las que los países van a la guerra: honor, terminar con disputas territoriales, defenderse...
¿Pero ir a la guerra por un montón de 💩?
Suena increíble, pero cierto.
Solemos pensar que los países tienen riqueza debido a su industria, grandes yacimientos de metal o de petróleo. Pero no siempre fue así.
A mediados del siglo XIX, Perú se encontraba en una posición ventajosa: tenía mucho, muchísimo guano.
¿Y qué es el guano?
En simple: caca.
Pero no cualquier caca. Es el resultado de la acumulación de millones de excrementos de aves marinas. Esta sustancia es un excelente abono o fertilizante porque tiene grandes cantidades de nitrógeno, fósforo y potasio.
Perú, al tener una larga costa en ambiente árido con enormes colonias de aves marítimas, contaba con un recurso natural invaluable.
¡Todos querían tener un poquito de ese preciado guano!

Perú comenzó a exportar este recurso y a obtener grandes cantidades de riquezas.
Pero había un personaje que no estaba feliz con esto: España.
Hasta hace unas décadas atrás, todo el territorio peruano había sido parte del Imperio Español, hasta que en 1821 Perú se había declarado independiente.
España aún no lo aceptaba. ¡Todo ese territorio rico en guano debía ser suyo! ¡Les pertenecía por derecho!
Y, en el caso de aceptar que Perú se independizara, aún así les debía una indeminzación por el enorme gasto que la guerra le había significado a España, pensaban los españoles.
En 1864 España vio su oportunidad: llegó una escuadra a ocupar las Islas Chincha, que tenían (muy bien, adivinaste) mucho guano.

Escuadra española frente a las Islas Chincha en 1864
Y así fue como comenzó la Guerra contra España (como es conocida en Sudamérica) o la Guerra del Pacífico (como es conocida en España).
Pronto, otros países sudamericanos se unieron a la contienda, como Chile, Bolivia y Ecuador.
En parte, por solidaridad al Perú, y porque temían la irrupción de España en el continente tan poco tiempo después de haber conseguido la independencia.
España contaba con cierta ventaja: tenía una marina moderna y poderosa.
Hubo combates navales como en Papudo y Valparaíso (Chile) y el Callao (Perú).
Pero las enomes distancias, la dificultad por mantener una guerra y el hostigamiento constante de parte de Perú y Chile hicieron que finalmente, España decidiera no continuar con esta guerra.
España debió asumir que ya no tenía ninguna posibilidad de recuperar Sudamérica.
España se había endeudado más, había sido humillada –nuevamente– por los países sudamericanos, había perdido definitivamente toda pretensión sobre el territorio... y todo por un gran y valioso montón de 💩.