¿Estas ruinas son antiguas o nuevas?

¿Estas ruinas son antiguas o nuevas?

Imagínate haber viajado hasta Grecia, haber tomado un avión o un barco hasta la isla de Creta, luego un bus para llegar al sitio arqueológico del Palacio de Cnosos... y poder finalmente apreciar la belleza del lugar.

Te maravillas con las ruinas y te impresiona cómo se ha mantenido el lugar después de más de 3 mil años.

—¡Qué increíble pensar que la gente en la antigua civilización minoica vivía en este lugar tan impactante! ¡Gracias a los arqueólogos que descubrieron y mantuvieron este lugar intacto! —te dices a ti mismo.

Pero luego escuchas al guía turístico del grupo de al lado decir algo sorprendente:

—...y bueno, el antiguo palacio del rey Minos no era este en el que estamos. No como lo conocemos hoy.

Su grupo se muestra muy interesado.

Tú te acercas disimuladamente para seguir escuchándolo. ¿Cómo es eso que el rey Minos no había vivido en ese palacio? ¡Si esa es la gracia del Palacio de Cnosos!

—No sabemos con certeza cómo era el palacio —continúa el guía —porque las reconstrucciones que se realizaron aquí borraron las huellas del palacio original.

"En 1900, este lugar eran solo ruinas escondidas en la tierra. Fue gracias a Arthur Evans, arqueólogo inglés, que por fin el antiguo palacio de Cnosos pudo ser descubierto.

¡Fue todo un revuelo! Tal como con el descubrimiento de Troya unos años antes, con este descubrimiento se comprobaba la existencia de una ciudad que antes se creía mitológica.

Lo que Evans encontró no era un palacio contruido, sino que piezas sueltas de un puzzle imposible de descifrar, trozos de un palacio que durante milenios se había ido deteriorando.

Arthur Evans no se desanimó. Si el palacio estaba desarmado, ¡él lo reconstruiría!

Comenzó a unir piezas entre sí, sin saber si efectivamente habían ido juntas. Para unirlas usó hormigón (un material moderno), pintó frescos con colores vivos basándose solo en pequeñísimas muestras antiguas, y se guió básicamente por su imaginación.

Evans quería reconstruir Cnosos, pero inventó un palacio completamente nuevo usando trozos del anterior.

Los restos originales fueron reutilizados o tapados y hoy es prácticamente imposible diferenciar las partes antiguas de las reconstruidas.

—Lo que vemos aquí es en realidad el palacio de Cnosos, pero en su versión reimaginada por Evans —concluye el guía.

Tú ya no quieres escuchar más. ¡Qué derroche de dinero haber ido a Cnosos! Todo parecía ser una mentira.

—¡Pero no se desanimen! —dice el guía. —Porque gracias al trabajo de Evans es que se pudo descubrir la civilización minoica, la primera civilización de Europa. Una cultura refinada y compleja. Gracias a los esfuerzos de Evans es que este sitio arqueológico ha podido ser resguardado e investigado. Es gracias a él que hoy sabemos más de nuestro pasado.

Quizá el guía tiene razón. Arthur Evans no tenía cómo saber cuáles eran los métodos arqueológicos y de restauración más adecuados.

Decides que es mejor relajarse y disfrutar del lindo día en el Palacio de Cnosos.

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