El Campo de las Estrellas
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Si hablamos de leyendas, tenemos que hablar de esta.
La leyenda cuenta que cerca del año 820, en lo que era el reino de Asturias, un ermitaño llamado Pelayo (o Pelagio) vio unas luces misteriosas sobre un bosque o un monte.
¡Era una lluvia de estrellas! "Eso solo puede significar la presencia de algo sobrenatural", pensó Pelayo.
Sin demoras, corrió a avisarle al obispo de Iria Flavia, Teodomiro.
Fue gracias a las investigaciones realizadas por el obispo que se pudo encontrar una tumba de origen romano. En su interior estaban los restos de un hombre con la cabeza bajo su brazo.
"¡Estos solo pueden ser los restos del Apóstol Santiago que murió decapitado!", pensó Teodomiro.
Y en aquel lugar, gracias al apoyo del rey Alfonso II de Asturias, mandó a construir una iglesia: la iglesia de Santiago de Compostela (de Capus Stellae, Campo de Estrellas).

¿Qué hay de cierto en esta historia? ¿Es posible que el apóstol Santiago haya llegado a Hispania?
No hay certezas. Por un lado, el imperio romano estaba altamente interconectado, y viajar dentro del imperio era rápido y fácil. No es improbable que alguien se trasladara desde la región de Judea hasta Hispania.
Por otro lado, el descubrimiento de la tumba de Santiago se realizaba en un momento muy conveniente (demasiado conveniente, según los críticos) para los cristianos de Asturias:
La península ibérica llevaba un siglo con presencia musulmana. Desde el 711 que gran parte del antiguo reino cristiano visigodo había caído bajo el control de Al-Ándalus.
Solo el pequeño reino de Asturias, en el norte, se mantenía invicto.
Eran un pequeño reducto cristiano rodeado de enemigos.
¡Necesitaban un héroe! ¡Necesitaban un motivo que les diera ánimo y los uniera en la lucha contra los invasores!
Esa coincidencia entre necesidad y hallazgo de la tumba hace cuestionar a muchos hasta el día de hoy.

Lo que sí es cierto es que en poco tiempo, el apóstol Santiago se convirtió en un símbolo de la lucha del reino de Asturias (que representaba al cristianismo), contra la invasión del islam.
El apóstol fue llamado Santiago Matamoros, y el lugar de la tumba del apóstol se convirtió en un centro de peregrinación (uno de los tres más importantes de la Edad Media, junto con Roma y Jerusalén).
Cada año, miles y miles de personas viajaban desde los lugares más lejanos de Europa para venerar al santo.
Fue con el paso de estos miles de hombres y mujeres en que se fue formando el Camino de Santiago de Compostela (que, en realidad, no es un solo camino, sino una red de múltiples rutas para llegar a Compostela).
Al día se hoy, siguen siendo miles las personas que se aventuran a recorrer los caminos de Compostela. Según la página oficial del peregrino, al 13 de abril del 2026 ya han llegado 49.753 peregrinos solo en lo que va de este año.
¿Habrá sabido el ermitaño Pelayo que con su visión cambiaría el porvenir de una nación y la vida de millones de personas más de mil años después?
