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Atahualpa y las riquezas del mundo incaico
El imperio inca o Tahuantinsuyo era enorme: abarcaba desde la actual Colombia hasta Chile, pasando por Bolivia y Argentina.
Y sus riquezas eran también enormes, especialmente en oro y plata.
Mantener y organizar un territorio tan vasto, extenso y con geografía difícil era complejo. Pero los incas lo habían logrado.
Por eso fue una desgracia cuando el Sapa Inca Huayna Cápac murió repentinamente.
¿Quién iba a heredar el trono?
Huayna Cápac tenía dos hijos: Atahualpa y Huáscar. No esperaron mucho hasta que ambos comenzaron a luchar por el control del imperio.

La lucha fue encarnizada y violenta, pero finalmente, Huáscar fue hecho prisionero y ejecutado.
¡Atahualpa tenía el poder! Pero sobre un imperio dividido, debilitado y que necesitaba reponerse.
Tuvo tan, pero tan mala suerte, que fue en ese preciso momento en el que a Francisco Pizarro –un extremeño flacucho que llegaba acompañado de 200 hombres, un par de caballos y un par de armas– se le ocurrió pasar por ahí.
Uno puede decir lo que quiera sobre la llegada de los españoles a América, pero lo que es innegable es que sabían aprovechar sus oportunidades.
Y Pizarro no desaprovechó la suya.
Sí, eran pocos hombres. Sí, estaban en desventaja numérica. Pero el Imperio Inca estaba dividido.
Se reunió con Atahualpa en Cajamarca y sorprendieron a los incas con sus armas de fuego. Sorprendentemente, Pizarro logró hacer prisionero a Atahualpa.
Atahualpa hizo lo que creyó más conveniente (spoiler: fue un tremendo error):
–Francisco, te ofrezco dos habitaciones llenas de oro, y dos habitaciones llenas de plata, a cambio de mi libertad.
A Pizarro se le hizo agua la boca. ¡Era todo lo que quería!
Durante meses, desde todos los rincones del Tahuantinsuyo fueron llegando objetos de oro y plata. Estatuas enormes, joyas, vasijas, objetos de culto...
Poco a poco iba subiendo la altura del tesoro. Los españoles estaban impresionados con las riquezas.

Eran toneladas y toneladas de oro y plata. Se cree que ha sido el rescate más caro de toda la historia.
Y cuando Atahualpa entregó el tesoro para ser liberado, se encontró con una sorpresita: no lo iban a liberar.
¿Para qué lo liberarían los españoles, si no necesitaban a Atahualpa? Podían conquistar ellos mismos el Tahuantinsuyo, hacerse con las riquezas y seguir con lo suyo. Además, si lo soltaban, Atahualpa podría reunir un ejército y luchar contra los conquistadores.
No, Atahualpa no podía ser liberado.
Fue juzgado por idolatría, poligamia, conspiración y por asesinar a Huáscar.
Y fue ejecutado.
Y fue así como los españoles pudieron llegar a conquistar todo un imperio. Porque este ya estaba dividido y debilitado por la guerra civil entre hermanos. Porque estaba lleno de riquezas. Y porque Atahualpa se las había mostrado.
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